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martes, 20 de enero de 2015

Y tu, ¿qué pintas aquí?

¿Qué le pasa a tu cerebro?
¿tus neuronas están fuera de órbita?
No entiendo tus recelos
tus preconceptos
tus juicios de valor
y tus opiniones libertinas.

Estéticamente guiado,
encegado y obsesionado,
"normalmente" vestido,
maquetado y maquillado,
por dentro y por fuera,
no vaya a ser que a las entrañas
les de por darse un volteo
cuando estás ante tu fauna.

Fauna que no animal,
más mineral e inerte
que roca volcánica porosa
influenciable hasta la muerte.

Y hablando de muerte,
un agujero tiene tu nombre,
ya okupado por tu alma,
que declarándose nihilista
decidió enterrarse solita
y desprenderse de ese cuerpo
tan bello como podrido.

Podredumbre de tu boca
con palabras vacías
para oídos ciegos.
Velo en los ojos,
sordos de nacimiento
socialmente crispados.

Crispación que mejunjea
la comida en tu estómago
formando la ciénaga
de tu intestino podrido.
Y dicen los expertos
que ahí está nuestro segundo cerebro...
¿me río, me callo, me enervo...?
¿Cerebro? ¿qué cerebro?

Señoras y señores,
les presento la Sociedad Vacía,
un gran espectáculo de luz y color.
Pasarán un buen rato,
reirán de las desgracias ajenas.
Y el esperado final:
acabar pintados
como personajes de El Bosco
en el Jardín de las Delicias
siendo el mequetrefe
de cualquier diablillo que se precie.


martes, 13 de enero de 2015

Mena y la escuela de sueños

En el mundo de los sueños, había de muchos tipos: sueños largos y pesados, sueños cortos y divertidos, sueños terroríficos y sueños de la calle...así es como los clasificaba Mena, una niña de 6 años que alegaba tener un mundo propio donde su espíritu vivía.

Empezó de muy pequeña a soñar, explicaba a quien le preguntaba, a sentir cosas mientras dormía y cuando se despertaba no lo hacía en su casa, siempre estaba en cualquier otra parte lejana del mundo...o de otros mundos incluso. Era siempre su mami que la hacía volver a la habitación del arco iris y juguetes de colores.

Era tal el dominio que tenía de los sueños que empezó a dar conferencias entre sus amigos. Les explicaba cómo se inicia un sueño, cómo controlarlo para que no diera miedo y cómo ser el protagonista. Daba los trucos para crear sueños divertidos y pasarse todo el día riendo al recordarlos. Contaba con herramientas para que cada niño fuera el héroe de su propio sueño, venciendo monstruos, dragones, brujas y demás extrañas apariciones.

Lo que ella no sabía, es que en el mundo de los sueños empezó a darse la voz de alarma. Parecía haber una niña humana que decía saber controlarlos. Y precisamente eso es lo que no les gusta para nada a los sueños. Alegan que ellos son espontáneos, imprevisibles y aparecen si les da la gana, siendo bonitos o no tanto. Controlan a los niños, y no al revés. Una noche, una organización de sueños decidió asustar a Mena para que se alejara de su mundo. Inventaron todas las imágenes más monstruosas posibles, con situaciones extrañas y pasajes oscuros y húmedos, pero nada de eso consiguió doblegar a Mena. Ella ya estaba suficientemente preparada para contrarrestar esas apariciones y salir contenta y en paz. Finalmente los sueños se dieron por vencidos y quisieron hablar con ella. Tenían mucha curiosidad por saber cómo era esa super niña domadora de sueños.

Una noche, Mena se encontró soñando que estaba en una sala llena de voces, algunas gritaban, otras ponían paz, las otras reían...todas diferentes y ella en el centro de todo aquel bullicio. De repente, las voces empezaron a cobrar forma, pero eran unas formas abstractas, como nebulosas, nada definido. Una de ellas tomó la voz cantante diciendo: -A ver compañeros sueños, un poco de silencio...- carraspeó, y empezó su discurso dirigiéndose a Mena: -Señorita Mena, soy el representante del Sindicato de Sueños Asociados del Mundo Paralelo, SSAMP, y nos dirigimos a usted porque últimamente estamos indignados y extrañados con su comportamiento. No damos crédito a que una pequeña niña pueda llegar a controlarnos de tal manera que hayamos perdido el poder sobre las noches infantiles. Le rogamos muy pacíficamente que nos explique por qué hace esas cosas, o si no...- Mena tenía tal cara de miedo que casi se pone a llorar...sentía que se hacía cada vez más pequeña y aquella nebulosa cada vez más grande y densa delante suyo. Tal sería la cara de Mena que los sueños más tiernos se compadecieron de ella reprochando al Sr. Sueño que se estaba pasando de duro con la niña. Entre sollozos y con voz temblorosa, Mena presentó sus alegaciones: -Cuando me duermo me siento tan sola que necesito ser feliz por las noches, en medio de tanta oscuridad. Comencé a pensar en cosas bonitas y cuando me dormía, los sueños feos desaparecían por si solos. Ahí empecé a escoger lo que quería soñar y al final se transformó en un juego. Actualmente puedo ayudar a mis amigos que sufren mientras duermen, así son felices y se despiertan alegres.- Se oyó un ¡oooooooh! general, e incluso de algunas nebulosas caían gotitas de agua....¿serían lágrimas?.

Las nebulosas se apartaron de Mena y hablaron entre ellas. Pobre niña no entendía nada. Pero finalmente el Sr. Sueño se dirigió a Mena de nuevo y le habló con voz firme y solemne: -Señorita Mena, hemos decidido que haremos una cosa a partir de ahora: cuando te duermas te preguntaremos cómo te sientes y en función de tu respuesta aparecerá un sueño u otro, pero lo escogeremos nosotros. Y no te preocupes por nada que de noche no sufrirás nunca más, te divertirás seguro.- Mena saltó de contenta, se abrazó a sí misma porque a las nebulosas no se las puede abrazar y en ese momento...despertó. Abrió los ojos como platos y se puso a reir y a saltar en la cama. Hasta que llegó su mami, la calmó de nuevo y la abrigó con la manta dándole un dulce beso en la frente.

Mena nunca volvió a sentirse sóla. Durante el día estaba rodeada por sus papis y sus amigos, y por la noche tenía a los sueños que la protegían y acompañaban. Y cuando se sentía aventurera llegaban sueños un tanto terroríficos con los cuales jugaba a adivinanzas y acertijos.

Piensa que nunca estás solita o solito. Siempre te acompaña la gente que te quiere y si no, tu espíritu está contigo...¿dónde está? en tu interior, no lo busques, no lo verás, sólo siéntelo.