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jueves, 22 de septiembre de 2016

el niño sombra

Cuenta que dicen por ahí, que había un niño muy feliz con todo lo que hacía. Iba a la escuela, se divertía mucho con sus amigos y no paraba de construir miles de cosas increíbles con palos, piedras, barro, agua. Todo tenía un porque y una razón de ser y a él simplemente le hacía el niño más feliz del mundo.

Tenía un gran amigo, un super amigo, con quien siempre iba a todas partes. Nunca se los veía separados, eran como siameses. De hecho el niño se convirtió en la sombra de su amigo. Tan amigos eran que lo hacían todo, pero absolutamente todo juntos. No sólo jugaban, si no que también comían, iban al baño, se sentaban, leían...todo juntos. Y no dormían juntos porque vivían en casas diferentes, cada uno con su familia, que les querían muchísimo a los dos. Eso sí, algún día que salían cansados del cole, lloraban cuando tenían que separarse.

Tal era la devoción que tenía el niño por su amigo, que empezó a convertirse en su sombra. ¡Si si, como lo oís! El niño hacía lo que el amigo le decía, a jugar a lo que el amigo sugería, a no ir a baño para no perder de vista al amigo, a no proponer juegos por si no apetecía jugar, a no comer postre para aprovechar más el tiempo de estar con su amigo. Y poco a poco, el niño empezó a volverse de color gris. El resto de amigos lo vieron enseguida y se lo dijeron. Pero el niño no hizo mucho caso, ya que él sí que veía colores, en su amigo. Pasaron los días, los meses, y el niño cada vez era más parecido al amigo, cada día se volvía algo más gris y más repetitivo en sus actos. Nunca se veía al niño sólo, siempre detrás del amigo. Cada vez era más como el amigo, en la forma de hacer las cosas, de hablar, de vestir, de jugar, de reaccionar ante los demás...hasta físicamente había cambiado el niño. Tal fue la semejanza, que el niño, un día que el tiempo salió nublado, dejó de ser visible. ¿Y cómo pudo ser? porque las sombras, cuando no hay sol, no se ven.

Y así pasó el tiempo, el niño sombra pululaba con su amigo, completamente invisible, sin voz propia y mimetizado como un camaleón. Los otros niños ya no contaban con él, sólo llamaban al amigo para hacer sus juegos, y el niño iba igualmente pero como si no estuviera. En casa se sentía vacío, porque le faltaba su amigo y solo no sabía cómo entretenerse. Se enfadaba con su familia porque no podían darle los colores que tenía su amigo y entonces empezó a verse y sentirse realmente gris oscuro.

Llegó un día que volvió a salir el sol para el niño sombra. Vio como salían colores de su cuerpo e iluminaban todo cuanto le rodeaba. Se sentía lleno de vida y felicidad para disfrutar de las cosas que a él le gustaban, jugar con lo que a él le encantaba, proponer juegos nuevos, innovadores, atrevidos y sobretodo, muy divertidos, a los demás niños. Y todos empezaron a jugar en grupo, a añadir complementos a ese juego que surgió de las profundidades de una sombra que, curiosamente, desapareció cuando volvió a aparecer el sol en la vida de ese niño.

¿Y qué pasó entonces con el amigo? Pues que continuaron siendo los mejores amigos del mundo, pero cada uno con sus gustos, preferencias y voz, una voz alta y clara, que se hacía oír, pero no para gritar de furia, si no para explicar historias inventadas y chistes divertidos con los que se caían al suelo a carcajadas y dolían la boca y la tripa de tanto reír. Se volvieron complementarios, como dos piezas de un puzzle, que aun siendo diferentes, juntas pueden formar un equipo increíble.  



viernes, 16 de septiembre de 2016

Shuniata

La vacuidad, sería vacío
si no formara parte del ser,
eso sería, lo más probable
una confusión de la mente.

Esa mente tan quisquillosa,
a veces perversa
y otras egocéntrica.
Metomentodo, manipuladora,
la del velo en los ojos
la que todo ignora.

Para la que sólo existe el yo,
ni tu, ni nos y menos vos.
Menosprecia y rechaza
cualquier emoción humana,
llanto, alegría, amor, dolor
son mal vistas a su modo.

Debes ser, debes hacer,
debes pensar, debes olvidar..
se fuerte, no llores..
qué dirá la gente,
fracaso escolar, despojo social.

Pero la mente se agota,
se colapsa y se nubla.
Y en esos momentos
te quedas colgado,
solo y abandonado
a tu suerte y destino,
a tu karma,
y ella se lava las manos
al estilo Pilatos.

Ahí entra en juego el Ser,
el estar presente,
el vivir ahora,
pasado pasó,
futuro no es,
será quizás.

Y la mente vuelve en si
de su letargo ausente
se retuerce como serpiente
ardiendo en la hoguera,
silva turbada, ruido ensordecedor.

Mantén la calma,
no te agites,
es temporal, no es real,
domina tu impulso
y medita,
anula toda presión
todo es mentira
y lo único real
y genuino
es tu Ser y convicción.





miércoles, 14 de septiembre de 2016

Desconfianza

Desánimo, desaliento
desdicha, desistimiento.

Generando desapego,
desilusión, desmotivación
y desequilibrio,
pero iniciando un desafío
jamás conquistado.

Proactivo, aunque a veces prosaico,
con la proeza en la cabeza
de alcanzar lo imposible,
inaudito, inimaginable
e imborrable.

Siguiendo la quiromancia
el karma y el destino,
no hay cambio,
siempre desconfianza
sin reverso,
infinita.